lunes, 2 de febrero de 2015

DECISIONES IMPORTANTES PARA EVITAR CHURROS EN FECHAS MEMORABLES

La preparación de un evento escolar conlleva una serie de decisiones grupales que precisan de, al menos, dos o tres reuniones previas ya que son muchas las  propuestas que pululan por la mente del docente: cómo disfrazamos a los niños, en qué lugar del pasillo colocamos las bolitas, banderas u otros artefactos decorativos, de cuanto tiempo de actuación disponemos para el evento global... Por aquello de no ser sometido a un régimen dictatorial y evitar follones de egos estas reuniones se fagocitan en las sesiones de coordinación de ciclo; excelente decisión en la gestión de tiempo. Con cinco minutos lo dejamos listo y pasamos a decisiones de índole pedagógico, didáctico, metodológico, innovación,  estrategias, mejoras para el aprendizaje: razón esencial de las reuniones de coordinación, supongo.

El primer problema (siempre hay problemas) es que tenemos colocadas una montonera de fechas memorables en el calendario que se van concatenando, incluso solapando, unas con otras: castañada, día de la paz, navidades, operación bocata, carnaval, excursiones, acto final de curso... El segundo es la alabada gestión de tiempo: de cinco minutos nada. Son tantas las cuestiones de importancia  vital que se dedica todo el tiempo, en la mayor parte de los casos, a decidir estas propuestas para que no quede como un churro. Y el churro es la peor de la valoraciones; es la espada exterminadora que valora nuestra implicación docente con el centro y con las familias.

Estos eventos, en mi opinión, no deberían exponerse como algo baladí o secundario pues bien tratados podrían conceder al alumno el protagonismo de ser él mismo quien organice, prepare, decida, ensaye. Podemos desarrollar su creatividad si  se trata  de realizar decoraciones, desarrollar su expresión artística, si conlleva actuaciones. No digamos si lo que tenemos previsto es una excursión: investigación de los lugares a visitar, cultura emprendedora para obtener fondos(esto lo paso de puntillas), itinerarios, presupuestos. Interesante también el trabajo que viene después de la excursión de marras: recogida de material gráfico, experiencias descriptivas y narrativas, presentaciones públicas sobre lo aprendido, presentaciones para colgarlo en el blog, podcast...

Sin embargo el poco o nulo protagonismo que se le concede al alumno, tratado en muchos casos como objeto receptor  u objeto vinculante al evento, anula su protagonismo en estas efemérides . Hemos llegado al núcleo del problema: yo organizo y tú, te guste o no, haces. A remate, qué mejor que dedicar las sesiones de coordinación pedagógica a decisiones  antipedagógicas que forman bucles que se repetirán año tras año. 

Todo esto me recuerda a aquel singular jefe que cuando las reuniones se presumían extensas soltaba la perla, "... todos tenéis estudios y todos queréis intervenir y la reunión que tenía prevista prevista en cinco minutos se va a convertir en una castaña y no de magosto precisamente: me voy a fumar. Cuando terminéis de discutir chorradas me avisáis"

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